A los españoles nos gusta alternar. Somos animales sociales, y muchas de nuestras actividades características (el aperitivo, el cafetito, las reuniones con la familia, la caña después del trabajo…) son expresiones de nuestra necesidad de comunicarnos con los demás. No es por tanto sorprendente que estemos también entre los más activos del mundo en las redes sociales. Así lo acredita el informe enREDados, sobre las oportunidades de negocio de las redes sociales en los sectores de retail y distribución.
El asunto no es baladí. Cada día dedicamos más de una hora de media a brujulear por Facebook, Twitter, Linkedin, YouTube y demás plataformas sociales. O sea, que las empresas tienen una ventana de más una hora diaria para influir en las decisiones de compra de este tipo de consumidores. ¿Están aprovechando este yacimiento? No del todo. Hay iniciativas brillantes, como una conocida marca española de zapatillas, que se hizo un sitio en Europa con una original campaña de ambush marketing a través de Facebook. Pero en general nuestras empresas contemplan el fenómeno de las redes sociales con un cierto distanciamiento.
No hablo ya de las actitudes de algunos altos directivos (uno me dijo hace poco, el muy ingenuo: “Nosotros no estamos en las redes sociales”). Afortunadamente, esos casos son ya excepcionales, y como mínimo las compañías están en una fase de “escucha activa” para saber qué se dice de ellas en Internet y en las plataformas sociales y actuar en consecuencia. Pero es cierto que existe una cierta prevención, que nace seguramente del desconocimiento del medio, hacia el uso de esas redes para promocionar la marca y vender productos.
¿Por qué las empresas españolas deberían ser más activas en las redes sociales? Hay unos cuantos argumentos que aparecen en el informe de PwC para dar respuesta a ese interrogante clave:
- Porque la gente que está en la redes sociales se fía más del criterio de los que están en esa misma comunidad, aunque no los conozca de nada, que de la opinión de los expertos y por supuesto que de los mensajes de la marca.
- Porque la gente que está en las redes sociales tiene una clara propensión a comprar online. Es verdad que de momento el índice de compra a través de las propias plataformas sociales es minoritario, pero las expectativas de crecimiento son muy altas.
- Porque la publicidad que aparece en las redes sociales es más persuasiva que la de otros soportes.
Dicho lo cual, no todo el monte es orégano. Las redes sociales tienes sus propias leyes y hay que perfilar muy bien los mensajes para que sean efectivos. No es lo mismo hacer una campaña para Twitter, cuyos usuarios tienden a privilegiar sus propios intereses, que para You Tube, donde hay más predisposición a aceptar mensajes de las marcas no necesariamente coincidentes con sus preferencias. Somos animales sociales, sí, pero bastante especiales.
Manuel Rodríguez Contra es director del grupo de retail y consumo de PwC
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Adaptarnos, ser flexibles y comprometernos con la eficacia y el tiempo de los demás.
Publicado por: Cpbiel2 | 23/03/2012 en 11:28
Buenos días,
Por sumarme a la reflexión de actualidad y lanzada en el inspirador post, expresar que en la economía de la atención no podemos desperdiciar la ocasión de dialogar con nuestro consumidor/cliente. Diría que apostar por una presencia planificada y cercana en las RRSS es ocasión tanto para impulsar el negocio como para ser agente proactivo (que no reactivo) en la gestión de la reputación de tu marca (cada vez más líquida).
Conversamos?
Saludos y buen fin de semana!
Publicado por: Emilio | 23/03/2012 en 12:20