¿Qué es más difícil: acabar una maratón o que una empresa decida salir a bolsa en España? Bueno, por ahí, por ahí anda la cosa. En mi doble condición de profesional de Capital Markets y miembro del club PwC’s Runners puedo decir con cierto conocimiento de causa que ambos objetivos son complicados. Por un lado, la bolsa está como todos sabemos que está y por otro lado, meterse 42,195 kilómetros de un tirón no lo puede hacer cualquiera.
Pero mientras lo de la bolsa es coyuntural (algún día rebotará y de hecho hay lista de espera para salir a cotizar), lo de correr es más estructural, y requiere una organización, una planificación y un esfuerzo muy determinados. Y eso es precisamente lo que se trata de hacer en el PwC’s Runners.
Somos un club muy joven, que empezó a gestarse tras el verano de 2011 y cuya creación se formalizó en 2012. Pero ya tenemos un montón de socios (el último recuento da cerca de 300) y hemos empezado a correr en equipo. La última carrera en la que hemos participado ha sido precisamente la maratón de Madrid, con resultados, por cierto, bastante aceptables. Corrieron ocho campeones y acabaron todos. El mejor fue Pablo Mauad, de Madrid, que lo hizo en 3:30 y terminó en el puesto 2.103 de casi 10.000. Este año yo no me atreví, porque no la llevaba preparada, pero sí me hice diez kilómetros de una prueba paralela que hacía una parte del recorrido, y al menos pude ver el ambiente, y calentar y tomar la salida con los atletas africanos que, nada amablemente, me dejaron atrás antes de recorrer 500m.
Vicente García, con camiseta blanca, en la línea de salida de la Media Maratón Universitaria de Madrid
El nivel de los socios (del Club) es lógicamente muy variable. Desde semiprofesionales (anotación al margen: no es mi caso) hasta aficionados noveles que empiezan a interesarse por este deporte. Seguramente, muchos de ellos se han animado por el espectacular tirón del atletismo popular en España (¿cómo, si no, entender que en una prueba tan dura como la maratón de Madrid se agotaran las 12.000 inscripciones casi dos meses antes de la carrera? ¿O en la carrera de la mujer 20.000 corredoras abarrotaran la línea de salida?). Todos, desde luego, son bienvenidos.
El objetivo es crear equipo y generar el ambiente adecuado para hacer deporte de una manera sana. Eso sí, sin obsesionarse. Correr puede llegar a ser adictivo, y como dice mi compañero Fernando Pisón, que ya escribió en este blog sobre su experiencia en el Ironman de México, “hay que adaptar el atletismo a la vida, no la vida al atletismo”.
Los beneficios del club ya están a la vista. Se hace grupo dentro de la firma, y eso significa muchas cosas: se comparten ideas, se crean afinidades, se generan atmósferas de colaboración, se transmite energía... Al final, la relación laboral que se establece entre los miembros es distinta, más relajada y fructífera.
No digo yo que con esta iniciativa vayamos a arreglar los problemas de la Bolsa (¡ojalá!). No. Sin embargo, sí podemos aspirar a que el club PwC’s Runners nos haga ser personas más sanas y mejores compañeros. Y ¿quién sabe? cuando vuelvo de correr tengo más ganas de arreglar la Bolsa.
Vicente García Rodríguez es director del grupo de Capital Markets de PwC
