El uso de software sin licencia implica el incumplimiento principio imagen fiel de la empresa ya que su situación real en materia de activos y pasivos no coincide con la que puede deducirse de la contabilidad de la empresa.
Por un lado, la empresa dispone de unos activos de software que participan en el proceso productivo y en la gestión de la empresa que no han sido adquiridos legalmente, no están inventariados ni contabilizados y no pueden ser transferidos a terceros en el caso de adquisición de la empresa.
Ello genera un valor aparente distinto del valor real de la empresa, ya que cualquier observador externo podría presumir que la empresa dispone de todos los activos necesarios para mantener el volumen de operaciones actual, y no es así, ya que parte de esos activos no se han incorporado de forma legítima al funcionamiento de la empresa.
Lo mismo sucede con los pasivos ocultos, es decir, los riesgos potenciales que se han reseñado en los puntos anteriores, algunos de los cuales tienen un nivel de probabilidad muy alto, que no se encuentran cubiertos por los seguros de RC y que no son contemplados ni en el pasivo ni en el apartado de provisiones.
Por otro lado, el uso de software sin licencia incrementa el riesgo de de errores contables y por consiguiente, de declaraciones fiscales erróneas y de sanciones administrativas.
Todo ello sin tener en cuenta el IVA no liquidado por autoconsumo y el IVA que se habría liquidado si el software utilizado sin licencia hubiese sido adquirido legalmente.
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